Viernes, 24. Mayo 2013
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Evangelio Viernes 8 de Junio de 2012 - Schvivo
Meditación de Nicolás Baer Armstrong   
07/06/2012
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Evangelio según San Marcos, capítulo 12, 35 - 37.
Viernes de la Novena Semana del Tiempo Ordinario

Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿Cómo puede ser hijo suyo?". La multitud escuchaba a Jesús con agrado.

Meditación de Nicolás Baer Armstrong

"¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?"

El Señor parece decirnos: hijo mío, mira que la Verdad es simple y está contenida en las escrituras, el magisterio de la Iglesia y la tradición. Te he escogido para proclamar mi Palabra y necesito que te formes para estar preparado para defender tu fe. Son muchos los que hoy afirman otras "verdades", y tú debes ser capaz de salir al mundo a defender tu fe con argumentos sólidos y eficaces, y a refrendar tu defensa con una actitud misericordiosa y no condenadora, porque tienes que mostrar con tu rostro que Dios es amor.

El Señor nos muestra la importancia de un profundo conocimiento de nuestra fe. Él mismo se había dedicado largo tiempo al estudio y meditación de la Palabra de Dios y eso le permitía demostrar el error de quienes pretendían saber más que el resto. Al parecer, el hecho que el Mesías fuera del linaje de David impedía ver a los escribas una verdad fundamental: que El era Dios, y que ese joven que tenían en frente era el Mesías, el Ungido del Padre.

Señor Jesús, me doy cuenta de lo importante que es prepararse bien para defender la fe. Hoy son muchos los que te niegan, e incluso te ridiculizan, y está más vigente que nunca la necesidad de recurrir a las fuentes del conocimiento cristiano. Ayúdame a prepararme, al igual que lo hacías cuando niño con tus padres, y más tarde cuando joven en el Templo. Regálame una fuerte inquietud intelectual, para proclamar tu verdad con mi inteligencia y tu Amor con mi vida a todos los que me has confiado.

AMÉN

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