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Invitado (Juan Enrique Coeymans Avaria)
Gracias por tu texto.
Las personas hacen silencio (a veces) en los retiros. Pero la verdad es que uno debería acostumbrarse todos los días a hacer silencio. Si fuéramos habitués de la meditación de la vida, nos acostumbraríamos al silencio cotidiano,que nos ayudaría después en el silencio de los retiros, que debería ser mas prolongado.
Recuerdo una vez, que un grupo de Universitarios (la mayoría jóvenes estudiantes hombres y mujeres) que habíamos realizado un taller de Ideal Personal, donde se aprende la meditación de la vida, y a hacer silencio, nos juntamos después de un año, comimos pizzas, tomamos cerveza, cantamos, conversamos y pasamos dos horas de mucha alegría comunitaria. Luego cuando algunos pensaban irse, un de ellos dijo no hemos hecho oración tranquila. Nos sentamos en el suelo, pusimos una vela encedida, apagamos las luces y dijimos, quedémonos callados antes de hacer oración vocal u oral. Estuvimos una hora en un silencio profundo, no interrumpido ni por una tos. Luego comenzamos a alabar y a pedir. Cuando encedimos las luces todos dijeron, que maravilloso, es la hora más corta de nuestras vidas: se nos hizo como un minuto, y simplemente nos pusimos en presencia del Señor y de su Madre y eso fue todo.
Fue una experiencia tan hermosa, que muchos la han renovado muchísimas veces.
El problema es que nadie se atreve a largarse a la piscina. Pero luego que uno experimenta la alegría de estar en silencio con el Señor, lo único que quiere es volver a repetir la experiencia.
Gracias por tu artículo, porque nos hace volver a lo esencial de la experiencia cristiana. El amor se nutre del silencio.0 Me gusta -
Invitado (Patricio Andrés Bach)
Marcelo, me gusto mucho tu opinión. Comparto todas las ideas que expones. Yo tambien prefiero el silencio, a muchas otras cosas que propone el mundo!. Gracias por la dedicación de escribir una buena columna. Nos vemos!
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Comentarios (2)