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| Evangelio Martes 19 de Junio de 2012 - Schvivo |
| Meditación de Juan Enrique Coeymans Avaria |
| 19/06/2012 |
![]() Evangelio según San Marcos, capítulo 5, 43 - 48.
Martes de la Undécima Semana del Tiempo Ordinario
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. Meditación de Juan Enrique Coeymans Avaria "Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen?" Jesús pareciera decirnos: el Reino de los cielos no se construye sobre la reciprocidad, sino sobre la gratuidad absoluta. Ni el Padre los trata como se merecen, ni Uds. deben tratar a los demás como desearían en sus reacciones viscerales: el sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto, no es un mandamiento sádico, para hacerlos a Uds. unos neuróticos impecables que andan tratando de hacer todo según las reglas, pero con el corazón frío y vacío. La perfección del Padre es el amor gratuito, sin recompensa. Esa es la perfección que espero de Uds. El Señor con sus palabras me cala los huesos. En nuestra cultura libremercadista, el corazón se nos ha enfriado, y todo debe ser remunerado. Y en el ambiente cultural actual, todo debe ser transparentado para hacer pagar sus culpas a los que se equivocan, pecan o delinquen. Si alguno tiene palabras de misericordia para alguien condenado por la opinión llamada pública, es un desubicado, un políticamente incorrecto. Hay que seguir apedreando al que se ha caído...que distinto es el Reino, que lejos de las categorías con las que convivo y vivo. Que lejos estoy del reino. Señor Jesús, que amas a los que no te aman, incluso a los que te traicionan. Que perdonas súbitamente y sin pedir explicaciones a un ladrón consuetudinario como Dimas junto a ti en la cruz, porque tuvo un pequeño gesto de compasión contigo y te pidió estar en tu cercanía cuando vengas en tu reino, perdona mis caídas y miserias, ayúdame a no recaer, porque me avergüenza caer siempre en las mismas cosas, y permite que dela mano de tu Madre, vaya configurando cada día más mi corazón con el tuyo, lleno de clemencia y de misericordia. AMEN
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