- No se han encontrado comentarios
| Evangelio Domingo 8 de Julio de 2012 - Schvivo |
| Meditación de Francisco Bravo Collado |
| 08/07/2012 |
![]() Evangelio según san Marcos capítulo 6, 1 - 6
Decimocuarto Domingo del Tiempo Ordinario
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?" Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: "No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa." No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. Meditación de Francisco Bravo Collado "¿No es este el carpintero, el hijo de María ...?" Pareciera que Jesús me dice: "Yo estoy cerca de ustedes, pero aun así, ustedes insisten en buscarme lejos. Tienen esa tendencia a encontrar gurús y nuevas tendencias en la medida que les son extrañas, en situaciones completamente ajenas. Lo que yo les quiero pedir es que aprendan a encontrarme en lo cotidiano, que no se olviden que soy hombre; y por lo tanto tengo familia, tengo un origen, viví en un lugar. Búsquenme en los que están cerca. En cada necesitado, ahí estoy" Cuando leo este evangelio pienso en la incapacidad que tenemos de encontrar algo profundo en lo que tenemos cerca. Buscamos desesperados en cosas lejanas: una cultura oriental, un nombre en lengua extraña o alguna disciplina esotérica y oculta. Jesús vivió esto: los suyos no creían en él porque sabían de sus orígenes; conocían a su familia y lo habían visto crecer. Sin embargo, lo más profundo y sobrenatural está en cualquier ambiente, en cada instante. Puede encontrarse a través de un momento de tranquilidad a solas o por medio de un gran gurú llegado desde el otro lado del mundo, pero siempre es accesible. Jesús: perdóname por todas las veces que me he escandalizado porque estás con nosotros de forma tan cotidiana. Tu amor me rodea y me acompaña en muchos momentos especiales, pero también en los más prosaicos. Gracias por ser parte de mi vida, por estar en mi infancia, por conocer a mis papás y a mis amigos. Gracias por vivir conmigo en mi casa, y recorrer mi ciudad a mi lado, entre el hogar y el trabajo. Gracias porque también nos haces ver que te rehuimos cuando estás más cerca; gracias a esto podemos estar más atentos y ser más conscientes de tu amor por nosotros. AMEN
|
Desarrollado por DesignNet S.A © 2010
Comentarios