Domingo, 31. Agosto 2014
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Año de la Misión, ¿dónde quedó el 31 de mayo?
Rafael Mascayano   
14/11/2012

pkentenich2Cuando leí por primera vez la carta del P. Heinrich Walter, Presidente Internacional de Schoenstatt, en su mensaje de apertura para el año de la misión, me quedó la sensación de que había un gran ausente: el 31 de mayo.

Lo he vuelto a leer varias veces y dicha sensación se ha convertido en constatación. Es cierto que el P. Heinrich habla de la importancia de las acciones misioneras, de la relevancia de la Virgen Peregrina, de los Madrugadores, que ha sido un gran acontecimiento en la vida de Schoenstatt y de la Iglesia, de las acciones de los colegios y de otras realidades dignas de destacar.

Así y todo me sigue faltando el desde dónde asumimos la misión del Padre Kentenich, cuál es el sello que queremos darle a esta año que nos habla de la misión que él nos dejó, que él nos legó. Me hizo falta el sello de nuestra mirada, el sello de nuestra acción misionera, que es original a nuestra forma de ver la "misión" que tenemos hacia la Iglesia y el mundo cultural.

Decía nuestro P. Kentenich en la plática del 31 de mayo del 49:
"Hace poco señalaba la gran tarea que tenemos aquí en Chile como pequeña Familia. Sin embargo, el motivo que nos reúne hoy en esta tarde, indica que el Padre Dios nos ha confiado una gran tarea para todo el mundo, especialmente para Europa, para el Occidente. ¿De qué tarea se trata? Se trata de desenmascarar y sanar radicalmente el germen de la enfermedad que aqueja al alma occidental: el pensar mecanicista.

Tengo bastantes razones para suponer que Dios ha impuesto en este sentido una carga pesada a nuestra Familia. La ley de la puerta abierta me persuade de ello. Quien tiene una misión, debe serle fiel y cumplirla".

Estoy plenamente de acuerdo con las iniciativas planteadas por el P. Heinrich, sin embargo, no puedo dejar de pensar que este año también es un gran llamado a centrarnos en lo que es lo más original de nosotros, para así entregarlo a la Iglesia y al mundo. De otra forma, podríamos hacer muchas acciones, las cuales podrían estar o no en el ámbito de esta cruzada del amor orgánico que el Padre nos legó, que el Padre nos dejó como tarea.

Me falta también en este año de la fe, al cual ha llamado Benedicto XVI, una presencia más activa a revelar a la Iglesia este don de la Fe práctica en la Providencia de Dios. Es un año de la misión y de la fe, por lo cual tenemos algo muy original que decir al respecto y que entregar como regalo que nuestro Padre nos dejó a través nuestro a la Iglesia y a la sociedad. Es una forma de mirar la realidad desde una perspectiva distinta, que asume lo planteado por Benedicto XVI cuando plantea en su Porta Fidei "... una 'consecuencia y exigencia postconciliar, consciente de las graves dificultades del tiempo, sobre todo respecto a la profesión de la fe verdadera y su recta interpretación".

Está inserta también en los cincuenta años del Concilio vaticano II, ocasión en que el P. Kentenich pudo volver a ser reconocido como parte importante en la Iglesia por Paulo VI. Son muchos los "acontecimientos" que se suman como para no presentar "nuestra misión", desde una actitud providencialista que llama a que el Padre pueda estar más presente que nunca.

Benedicto XVI manifiesta en otra parte de su carta: "Gracias a la fe, esta vida nueva plasma toda la existencia humana en la novedad radical de la resurrección. En la medida de la disponibilidad libre, los pensamientos y afectos, la mentalidad y el comportamiento del hombre se purifican y transforman lentamente, en un proceso que no termina de cumplirse totalmente en esta vida. La 'fe que actúa por el amor', se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y acción que cambia la vida del hombre".

¿Y qué dice nuestro Padre el 31 de mayo?
"Tengo bastantes razones para suponer que Dios ha impuesto en este sentido una carga pesada a nuestra Familia. La ley de la puerta abierta me persuade de ello. Quien tiene una misión, debe serle fiel y cumplirla".

"Ustedes, a su manera, pueden ayudarme a llevar la responsabilidad y compartir la misión de la Familia".

"Quien tiene una misión ha de cumplirla, aunque un salto mortal siga a otro. La misión de profeta trae siempre consigo suerte de profeta".

"Dos pensamientos deben conducirnos a la lucha, dos lemas que como estrellas deben brillar en nuestra vida. Uno es: Tua res agitur! Clarifícate! ¡Se trata de tu misión, de tu tarea, ahora, por tanto, glorifícate tú y tu Obra! El segundo lema es: ¡Mater perfectam habebit curam! La Sma. Virgen se glorificará de la manera más perfecta si nosotros nos esforzamos donde quiera que sea por tirar de su carro de triunfo. Entonces, ella cuidará de nosotros y de su Obra de Schoenstatt y la guiará victoriosa a través de las luchas, tal como lo ha venido haciendo a través de los años pasados de persecución...".

Esta cruzada por el amar, pensar y vivir orgánicos, es una tarea de gran desvalimiento, pero contamos con la presencia de la Virgen María para que nos vuelva a centrar en Cristo Jesús.

Paulo VI nos llama a volver a rezar y vivir el "credo", ¿cómo rezaremos y viviremos desde la Fe Práctica en la Providencia de Dios el credo que nuestro Padre nos legó en este año de la misión, de la fe y los 50 años del Concilio Vaticano II?

Comentarios (3)

  • Invitado (Juan Enrique Coeymans Avaria)

    Sí, la omisión explícita de la Misión del 31 de Mayo en la carta del padre Walters es una pena y una carencia importante. Si ni nosotros mismos recordamos la Misión del 31 de Mayo, ¿qué podemos esperar de nuestra fecundidad hacia adelante? Pareciera que Schoenstatt lo estamos reduciendo a algo devocional: la Virgen peregrina, con toda la fuerza que conlleva es una tarea apostólica en la cual podemos empezar a realizar la CAU, lo mismo los Madrugadores. Pero lo sustantivo de Schoenstatt no va por ahí. Son atajos regalados por la misericordia de Dios, y debemos estar agradecidos por ellos. Si nuestro marianismo nos lleva solo a rezar el rosario (cosa muy buena por lo demás) no es ese el marianismo que pensaba y vivía nuestro fundador. Sugiero a quienes se escandalicen con mis palabras, que lean "El aire que respiro", libro editado por Nueva Patris en Chile y escrito por el Padre Rafael Fernández. Con palabras del fundador podrán darse cuenta, que a veces estamos bastante perdidos. Gracias P. Rafael por recordarnos que si no somos fieles, explícitos y perseverantes con la Misión del 31 de Mayo, no realizaremos la tarea que el Padre Dios nos regaló y esa misión se traspasará a otras comunidades.

  • Invitado (Maria)

    Vale destacar...El Padre Heinrich Walter no es el presidente internacional de Schoenstatt. Es el Presidente de la Presidencia General. Schoenstatt no tiene presidente, no tiene "Papa". El 2014 se decide en cada uno. En cada persona, en cada misionero que se hace protagonista. ¿Porque cambiaron la oración internacional del 2014? ¿Porqué no se encuentra nada del documento de trabajo 2014 en estos comentarios?¿Porque hablan del año de la misión, cuando a nivel internaciona y bajo el andamiento de la Conferencia 2014 se decidió al cultivo de las corrientes vitales - en el caso de este año, de la corriente misionera?
    El Padre Kentenich no se acercó a las preguntas del tiempo como pensador, sino como cristiano que actuó. Unos misioneros de la Campaña pueden hacer más que congresos y gremios.
    Vayan misioneros, agentes de la nueva evangelización, que muestran con HECHOS que realmente quieren cambiar este mundo desde la cultura de alianza.

  • Invitado (Eduardo Arnouil)

    La misión tiene una Iglesia. La misión tiene un Movimiento. En la entrevista que el cardenal Carlo María Martini, poco antes de morir, le concedió al P. Georg Sporschill, s.j. refiriéndose a la situación de la Iglesia, recuerda una imagen que usaba el P. Karl Rahner, s.j.: buscar el rescoldo que existe debajo de las cenizas.
    El abad Martin Werlen, de la abadía de Einsiedeln, Suiza, invita a “descubrir juntos el rescoldo debajo de las cenizas” (21.10.2012) para volver a encender el fuego.
    La situación de la Iglesia es dramática. ¡El verdadero problema es que nos falta el fuego! (Ver también mis comentarios en www.schvivo.com: El Año de la Fe, del P. Jaime Fernández)
    Ante este desafío podemos aceptar la invitación y empezar a remover las cenizas. Me parece importante afirmar – sin querer ser original – que la misión tiene una Iglesia (y no al revés) y que la misión tiene el Movimiento de Schoenstatt (y no al revés).
    La misión es el modo de ser de la Iglesia y de Schoenstatt.
    “El impulso misionero pertenece a la naturaleza íntima de la vida cristiana... la misión compete a todos los cristianos”. (Redemptoris missio, 1,c y 2,a).
    En el año de la fe y en el año de la corriente misionera el eje es la misión.

    Asumir la misión nos puede permitir encender el fuego. Todo lo demás nos mantiene entretenidos solamente...

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