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César Fernández-Quintanilla (España)
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02/09/2011 |
En su época, mi abuelo era considerado como un liberal. Mi padre me contaba cómo, siendo él aún un niño, les llevo a los cuatro hermanos a la celebración que tuvo lugar en la Plaza de Oriente madrileña con motivo de la caída de la monarquía y la instauración de la república. Para mi abuelo eso era para un avance histórico de la sociedad. ¡Qué sorpresa se llevaría si pudiera observar el avance social conseguido en España en los últimos años bajo un régimen monárquico! Para él la religión era una reliquia del pasado, un asunto de curas, beatas y gente anciana. ¡Qué sorpresa se llevaría si pudiera observar el millón y medio de jóvenes reunidos en Madrid en torno al Papa 80 años más tarde! Mi padre bebió de esas fuentes y, como no podía ser de otra forma, fue un opositor al régimen del General Franco y totalmente alérgico a cualquier tipo de autoridad y a la pertenencia a grupos. Con esos antecedentes, y aunque solo fuera por lealtad a las tradiciones familiares, no es de extrañar que en algún momento de mi vida me planteara la pregunta: ¿Soy progresista o conservador?...
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Patricio Chaparro N. (Chile)
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01/09/2011 |
Por allí y por allá, en algún artículo, en un comentario, en las noticias internacionales y nacionales, he percibido en España, en Chile y en otros países del mundo la influencia de un texto del político e intelectual francés Stéphane Hessel, intitulado "Indignez-vous" (Indignaos). (*)
Tanto el autor como el texto son interesantes, dignos de algún examen más atento y crítico.
Desde luego, el señor Hessel es una persona muy notable -un testigo viviente del siglo XX y ahora también del XXI- por su lucha contra el nazismo, por los derechos humanos universales, por el estado de bienestar en Francia y Europa.
Desde mi perspectiva, que tiene en alta estima la democracia política, por imperfecta que sea, me parece muy destacable su honestidad para reconocer los regímenes políticos totalitarios allí dónde hayan aparecido.
Así, al menos menciona directamente dos de ellos: la Alemania nazi y la ex Unión Soviética. Y aunque omite aludir a otros, imagino que puede estar dispuesto a reconocer que existen hoy otros sistemas políticos no-democráticos, como los de China, Corea del Norte o Cuba, por ejemplo... (Pinche la imagen o Leer más ... para ir al artículo completo)
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Patricio Young (Chile)
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29/08/2011 |
Nuestro Padre nos señaló que la realidad del mundo presagiaba que en definitiva más que estar en medio de una época de cambio se vislumbraba un Cambio de Época, lo que en definitiva hoy se nos evidencia.
La sociología tradicional ha señalado que los rasgos que identifican a un cambio de época son “la Anarquía” (entendida como un cierto desorden político) y “la Anomia” (como falta de regulación jurídico moral). Sin embargo, yo me atrevería a señalar nuevos rasgos como son el desconcierto y la incertidumbre, tanto de las personas como de las instituciones.
El desconcierto frente a los cambios, frente a las realidades morales y sociales que nos toca vivir es hoy una experiencia real para todos. De igual manera, vivimos la incertidumbre frente a las consecuencias que traerán todos estos cambios para las personas y la sociedad...
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P. Enrique Grez (Chile)
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23/08/2011 |
Cuando entre divagaciones pensamos ¿qué me diría Dios en este momento?, y creemos que desde la nada una voz nos susurra que no tenemos respuesta, nos ilusionamos soñando que Dios sí nos diría algo si le preguntáramos a la cara, si pusiéramos nuestros ojos en su rostro y nuestro oído en su boca. ¿Acaso se puede?
Colada entre las noticias del fin de año pasó la Exhortación Apostólica Post-sinodal Verbum Domini del Papa Benedicto XVI. Con ese nombre ahuyentador quiere dar respuesta a la pregunta planteada más arriba. Sí, si se puede contemplar la faz del Señor, se pueden escuchar susurros de sabiduría para nuestras preguntas, están en la Palabra que se nos regala en Las Escrituras, la nunca bien ponderada Biblia. En este documento el Papa recoge la declaración que sobre el mismo tema fue realizada por el Concilio Vaticano II y las reflexiones de una reunión episcopal del año 2009...
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Macarena Navas Gasset (España)
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16/08/2011 |
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Mirar por la ventanilla del coche hacia un destino más o menos lejano, en el silencio acentuado por el sonido sordo del motor, siempre me invita a meditar. El equipaje en el maletero y el no poder hacer nada, hacen irresistible esta invitación. Los paisajes cambiantes acompañan recuerdos, pensamientos, ilusiones… A veces me quedo en uno de ellos, y me recreo en él saltándome kilómetros de realidad. Entonces la sorpresa ante el nuevo paraje es mayor, porque no ha habido transiciones que me preparen para ello.
De mi viaje a Málaga quiero rescatar uno de esos pensamientos. Tal vez una idea obvia, pero que en ese momento no me lo pareció. Atravesábamos un polígono industrial. Yo leía rápidamente los letreros y valoraba entretenida la calidad estética de los logos, carteles e incluso de las naves y recintos que mis ojos lograban alcanzar. Mientras, mi mente se preguntaba quién habría abierto aquel negocio, si habría empezado por eso o algo más pequeño; cuánta gente trabajaría en esas naves, hasta dónde llegarían los pedidos, cuántas de esas cosas formaban parte de mi realidad cotidiana; si yo sería capaz de hacer algo a mi vista tan complicado... Y entonces vi los postes de electricidad que alimentaban aquellas fábricas y el ciclón de preguntas derivó en un caos inabarcable ya. “Hora de volver a pensamientos más ligeros”, pensé...
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Patricio Chaparro (Chile)
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12/08/2011 |
En el presente artículo me propongo revisar, críticamente, la propuesta del Padre Kentenich en torno al tema de cómo o qué instrumentos utilizar para interpretar los tiempos de hoy. En esta ocasión me centraré en el Capítulo 41, páginas 201-208, del libro "Kentenich Reader", Tomo 2, varios autores, publicado por la Editorial Nueva Patris el presente año.
Desde luego, si para interpretar los tiempos de hoy consideramos aquella perspectiva consistente en "mirar en lo profundo del alma de quiénes nos fueron confiados", en principio y por regla general, a mi juicio, se tratará de un medio preferentemente sacerdotal. Respetable, admirable, pero casi exclusivamente sacerdotal. Esto es, de quienes por vocación han dedicado toda su vida solamente al servicio del Señor, la Iglesia y la salvación de las personas. De quienes pueden celebrar y conferir el sacramento de la confesión y tienen la vocación y don de la dirección espiritual de otros y por ende pueden, están en condiciones, de mirar en lo profundo de las almas de quienes se han confiado a ellos y les han sido confiados.
En el caso de nosotros laicos, ello será posible, creo, propiamente, para el círculo más cercano nuestro, los cónyuges, hijos e hijas, por ejemplo, en que puede aplicarse aquello de mirar en lo profundo de las almas...
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Pablo Crevillén (España)
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09/08/2011 |
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El emotivismo es una corriente ética que considera que los juicios morales, no son nada más que expresiones de preferencias o de sentimientos. Con lo cual no son ni verdaderos ni falsos, sólo provocan un cierto efecto emocional, satisfactorio o insatisfactorio. Por ejemplo, en el ámbito del aborto, se defiende que el feto no tiene el mismo valor que el niño ya nacido, porque los padres sienten mucho más la muerte de éste que la pérdida de un embarazo.
Esta forma de pensar está más extendida de lo que parece; sin embargo, si nos paramos a pensar lleva a resultados absurdos: según el mismo, la vida de Lady Di, por ejemplo, sería de mucho más valor que la de los miles de niños que mueren cada día por enfermedades perfectamente evitables, porque con la muerte de la primera se produjo una enorme corriente de pesar, mientras que la de los segundos no preocupa realmente a casi nadie.
Pensaba en todo esto en relación con tres acontecimientos que han ocupado a los medios de comunicación durante los días en que escribo este artículo: la hambruna en Somalia, los atentados de Oslo y la muerte de la cantante Amy Winehouse. Los tres están relacionados con graves patologías de nuestro mundo: la injusticia social, la violencia indiscriminada con fines políticos y la incomunicación y aislamiento personal...
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Rafael Mascayano
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06/08/2011 |
Al leer y escuchar las declaraciones que en este último tiempo se están entregando en torno a la educación, me asalta una preocupación entre todas las que se están manejando: qué estamos entendiendo por educación.
Al mirar los distintos planteamientos, en algunos momentos se entiende como lo que nos hace cada vez más personas, pero acto seguido se sigue un lenguaje en el cual se asimila dicho concepto a procesos pedagógicos, y posteriormente se la relaciona con procesos o sistemas de enseñanza-aprendizaje.
No deja de llamar la atención que, además, el concepto de educación de calidad se asocia solo a aquello que sucede en las escuelas o instituciones de enseñanza superior, dejando de lado la familia, los medios de comunicación social, y la sociedad en su conjunto. Hay un fuerte reduccionismo, hasta peligroso, en situar lo educativo solo en el ámbito de las instituciones educacionales, dejando de lado todos los aspectos en los cuales la sociedad también tiene un rol relevante... (Pinche leer más o la imagen para seguir leyendo)
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Valentina Jensen Escudero (Chile)
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02/08/2011 |
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Un pensamiento me ha estado rondando estos días: ¡qué rico es que mis niñitas estén sanas! No es que hayan estado muy enfermas ni mucho menos, pero al final siempre hay algo. Una tos, congestión, una herida, inapetencia. Algo que hace que uno diga ‘mejor no sacarlas de la casa’, ‘no nos juntemos porque se van a contagiar’, ‘que no coma eso’, ‘tómate el remedio’. Y nuestro día a día se ve condicionado por este algo que hace que no podamos funcionar con total normalidad.
El sentimiento de tranquilidad que como mamá he tenido durante estos días de ‘salud’, me ha recordado otras instancias de mi vida en que he experimentado esa paz, esa falta de temor y esa libertad al mismo tiempo. Momentos en que se abrieron heridas, o momentos en que se buscaban respuestas, y que desembocaron en crecimiento y gratitud. Así es que me puse a pensar en el alma, mi alma, que muchas veces está un poco enferma, que tiene una molestia...
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Patricio Young M. (Chile)
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26/07/2011 |
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Hace unos días atrás fuimos convocados como Movimiento en Viña del Mar a conversar con Monseñor Santiago Silva, Obispo auxiliar de la diócesis de Valparaíso, Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile y ahora también Secretario General del CELAM, para conocer nuestra opinión sobre la crisis de la Iglesia. El diálogo fue de mucha franqueza, duró casi una hora y media y no creo pecar de infidente dado que no se pidió reserva de lo conversado, cuando les cuento un pasaje importante de esta conversación.
Me pidieron iniciara el diálogo compartiendo mi visión de la crisis, que como lo he señalado en varias de estas columnas, es la falta de coherencia y consistencia, una manera más actual de señalar lo que nuestro padre definió como Crisis del Organismo de Vinculación, el año 49. Terminada mi exposición, el obispo asintió y señaló que estaba totalmente de acuerdo, porque consideraba que el gran problema de nuestra Iglesia era “la hipocresía”, continuando con una larga explicación sobre el fariseísmo en la institución...
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