LLEGAR A SER PRONTO UN HOMBRE INTERIOR- Por Mariela Ramos

| Mariela Ramos Mariela Ramos

¿Conoces la metáfora del bambú japonés...? ¿... y la de la flor de la pasión?
¿Cómo pueden ayudarte a potenciar tus fortalezas?

Estas dos metáforas de la autora Flor Daura se relacionan con la perseverancia y con la pasión, que forman parte de la tenacidad y de la fortaleza.

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El bambú japonés se lo asocia con los grandes líderes y con los emprendedores, es decir con quienes saben a dónde quieren llegar y persisten afrontando todas las dificultades que se les presentan en el camino, hasta alcanzar las metas que se proponen.

¿Y por qué está relación? La semilla del bambú, una vez plantada, tarda 7 años en hacerse notar fuera de la tierra. ¡7 años! Durante ese tiempo pareciera que se hubiera secado o muerto, pero no; es el tiempo que emplea para hacer crecer sus raíces, arraigarse en el terreno y crecer con firmeza. Sin ello no resistiría el transcurrir de los años, la agresión del clima y el ataque de las alimañas.

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Para apreciar el bambú es necesario que pasen siete años, lo mismo ocurre con nosotros. Para apreciar una personalidad firme, libre y sacerdotal es necesario un proceso de formación, que puede llevar algunos años, sin embargo, no se puede lograr si no existe en cada uno de nosotros esa pasión de querer hacerlo.

El P. Kentenich entendía esto, sabía que, para formar personalidades era necesario llegar al interior de cada persona y sembrar la semilla de la autoeducación y esperar. Su pedagogía fue y ha sido muy acertada en la formación integral.

(...) Ya tempranamente el P. Kentenich tuvo que confrontarse con las concepciones pedagógicas opuestas de sus hermanos y superiores de la comunidad; acostumbrarse a que su estilo de trato con los jóvenes fuese muy distinto del suyo.

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La estrategia que entonces deicidió mantener en la relación con sus colegas era muy sencilla: pasar en la menor medida posible a la crítica y al contraataque, pero tampoco dejarse llevar a una posición de defensa.

La consigna era continuar tranquila e imperturbablemente el camino pedagógico hallado, sin detenerse en discusiones innecesarias y perseguir con determinación su ideal pedagógico.

En la siguiente exhortación resume ese camino independiente: "Tienes que llegar a ser pronto un hombre interior que halle en Dios su sostén y se halle así mismo".

No quiero hablarles “desde arriba", piensa el P. Kentenich, ni reprenderlos, tal como de mí lo esperaría el rector. Los chicos deben sentir que los tomo en serio...Y es importante que reine una atmósfera distendida. Eso abre los corazones. No quiere caer en falencias que sufriera en su propia educación.

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Todo va fluyendo de su pluma. Se esfuerza en ponerse en el lugar de los jóvenes, para comprender su pensamiento y sentimientos. Y quiere también presentarles su proyecto, el " p r o g r a m a " que tiene en su mira, quiere señalarles un ideal para la juventud. Pero ellos han de decidirse libremente. Eso es para él muy importante, pues no piensa hacer "nada, absolutamente nada, sin su pleno consentimiento". Ya habían sido tutelados por bastante tiempo; era hora de aprender a decidir por sí mismos.

La palabra clave era " autoeducación". De ese modo encauzaría sus energías y fuerzas desbordantes hacia un objetivo real. Su afán de libertad, su deseo de independencia: ¡Ésos eran los puntos de enlace! Eran la semilla, que, como el bambú, harían crecer sus raíces, arraigarse en el terreno y crecer con firmeza, para que, en el proceso, pudieran encontrar a Dios y encontrarse a sí mismos.

¿Cuáles son tus bambús y tus pasionarias? 

¿Pensaste cuáles son las claves para promover un aprendizaje floreciente? ¿O en cómo educar fortalezas de carácter?

Por Mariela Ramos

 

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