Mirar el mundo con nuevos ojos

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Me impresionó lo que vi hoy en relación a la cultura cristiana en España. En la calle y la vida pública los criterios cristianos están a la baja. Aunque se percibe un resabio cristiano, lo público y la vida de todos los días no parecen estar marcado por ello.

Martes 6 de junio de 2017 | José María Fuentes Hernández

El sur de España nos invita a mirar el Mundo con nuevos ojos

Impresiones y reflexiones de viaje

Viajar es siempre una oportunidad de conocer y de dejarse tocar tanto por una realidad distinta como por la experiencia de otros. Parte de la vivencia de un viaje es ver cómo eso nos toca o, más profundamente, qué nos regala y dice Dios a través de esa experiencia.

Hace unos días tuve la oportunidad de estar en el sur España. En aquella zona uno puede apreciar la lucha de más de 7 siglos de la cultura cristiana por sobrevivir, reconquistar y pasar a ser la cultura que ha dado identidad a España. Aún estoy tratando de gustar y digerir aquello y través de este artículo lo comparto con ustedes.

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Llama la atención como esta lucha por la supervivencia del cristianismo, después de la invasión musulmana en el siglo VIII, y la posterior reconquista cristiana de España en los siguientes siglos, es una experiencia compleja y diversa, que incluye hechos de muy distinto tipo. La Reconquista fue un proceso jalonado de guerras. Complementariamente durante ella hubo un interesante y creativo desarrollo cultural en que los cristianos tomaron y ocuparon muchos elementos que previamente existían integrándolos en el proceso de recristianización. A lo largo de esta etapa hubo misioneros y santos. También hubo muchísimos campesinos, artesanos y gente del pueblo que se desplazó y fueron parte sustantiva de esta recristianización. Hubo sacerdotes y obispos en las ciudades, campos y campos de batalla. Los reyes son un capítulo especial: Hay uno que es santo, otros que fueron grandes estadistas y guerreros, otros que fueron guerreros brutales. Una primera impresión muestra un proceso encarnado (lleno de defectos, pecados y virtudes) de la expansión y desarrollo de una cultura cristiana particular (la española).

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Me impresionó lo que vi hoy en relación a la cultura cristiana en España. En la calle y la vida pública los criterios cristianos están a la baja. Aunque se percibe un resabio cristiano, lo público y la vida de todos los días no parecen estar marcado por ello. Todo indica que 40 años de democracia, en que una parte importante de la sociedad española se ha querido liberar de un cristianismo autoritario y parcialmente impuesto, han hecho perder relevancia a la Iglesia y su mensaje.

Las misas en las catedrales de Córdoba y Sevilla impresionan. En cada una de ellas hay canónigos que cantan el oficio antes de comenzar la misa y luego cantan, acompañados del órgano, durante ella. Son misas llenas de solemnidad y belleza. Nos llamó la atención la poca gente que había en ellas. Incluso en la misa del domingo en la tarde, en una parroquia en el centro de Córdoba, no había más de 20 personas.

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Por lo que leí en los avisos de varias iglesias, existe una actividad devocional importante. Todavía hay cofradías y asociaciones que invocan un santo, una advocación de María o de nuestro Señor y que se juntan en procesiones o acciones litúrgicas. No me tocó experimentar alguna de ellas.

Mi sensación al terminar el viaje es que la Iglesia en España tiene dos grandes bastiones: la religiosidad popular (con sus múltiples, ricas y muy enraizadas tradiciones) y un grupo conservador  y poderoso que se siente identificado con la Iglesia y su tradición. Ambos grupos son importantes y valiosos. Permitirán resistir por un tiempo el embate secularizador de la sociedad.

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La pregunta es cómo pasar de una acción que resiste a una propositiva capaz de evangelizar el medio en que se vive. Es una pregunta acuciante si la Iglesia quiere llegar a otros, expandirse y que la experiencia salvadora de Cristo llegue a la mayor parte de las personas en su vida cotidiana y configure la cultura circundante.

Eso se logrará, a mi juicio, sólo si hay un trabajo importante con quienes configuran la cultura hoy: los educadores, los medios de comunicación y los artistas. También la familia natural, incluyendo todas las formas en que ella se da actualmente en la sociedad.

Es un desafío abierto para España y para nosotros.

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