Reflexiones sobre la violencia en el mundo

Juan Emilio Cheyre, director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica, recapitula algunas experiencias en sus 44 años como miembro activo de las Fuerzas Armadas y comenta la vocación de paz de los militares. "Son quienes más conocen los efectos de la guerra y de la violencia. Por eso, trabajan para que en la administración de la fuerza, ella se use para evitar la guerra", sostiene. A la luz de esta idea, rememora el positivo rol de los militares en experiencias que le tocó vivir en el conflicto con Argentina de 1978, y en situaciones a comienzos de la década del ochenta en Sudáfrica, con las tropas chilenas en Haití y otros países como Bosnia y Afganistán. Estas reflexiones lo llevan a plantear cómo los cristianos pueden colaborar día a día en el fortalecimiento de la paz: en las relaciones personales con nuestros hijos, educándolos en la paz y en la no violencia; en combatir la droga y sus influencias negativas que se manifiestan de manera social en países afectados por este flegelo; y en luchar contra la violencia injustificada de manifestaciones y encuentros masivos como marchas estudiantiles y eventos deportivos. "No es sólo responsabilidad de los ejércitos preocuparse de la violencia. También es una preocupación personal que como cristianos debemos asumir con mucha intensidad".

| Juan Emilio Cheyre Juan Emilio Cheyre

Juan Emilio Cheyre, director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica, recapitula algunas experiencias en sus 44 años como miembro activo de las Fuerzas Armadas y comenta la vocación de paz de los militares. "Son quienes más conocen los efectos de la guerra y de la violencia. Por eso, trabajan para que en la administración de la fuerza, ella se use para evitar la guerra", sostiene. A la luz de esta idea, rememora el positivo rol de los militares en experiencias que le tocó vivir en el conflicto con Argentina de 1978, y en situaciones a comienzos de la década del ochenta en Sudáfrica, con las tropas chilenas en Haití y otros países como Bosnia y Afganistán.

Estas reflexiones lo llevan a plantear cómo los cristianos pueden colaborar día a día en el fortalecimiento de la paz: en las relaciones personales con nuestros hijos, educándolos en la paz y en la no violencia; en combatir la droga y sus influencias negativas que se manifiestan de manera social enpaíses afectados por este flegelo;y en luchar contra la violencia injustificada de manifestaciones y encuentros masivos como marchas estudiantiles y eventos deportivos. "No es sólo responsabilidad de los ejércitos preocuparse de la violencia. También es una preocupación personal que como cristianos debemos asumir con mucha intensidad".
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