¿Cómo estoy viviendo este año Jubilar?

Las personas más humildes, en los lugares más apartados, también viven su fe con devoción y alegría. Hoy, Lucía Zamora nos cuenta como se preparan para el jubileo en la localidad de San Luis de Potosí en México. Un hermoso testimonio que hay que conocer.

Martes 15 de julio de 2014 | Lucía Zamora

¿Cómo hemos vivido estos meses del año Jubilar? ¿Estamos realmente conscientes de que tan importantes son estos 100 años?...

Corriendo todo el día, diseñando, escribiendo, planeando, escuchando, visualizando una gran fiesta, sin dejar de lado mi trabajo, mi hogar y mi familia...¡una locura!... una locura que hoy se paró en seco con un gesto de agradecimiento, que me llevo a reflexionar lo que la "Alianza de Amor" ha logrado en nuestras vidas a través de los años.

Aquí en San Luis Potosí, estamos conquistado la corona de la Mater con una linda oración, con contribuciones al capital de gracias de parte de toda la familia. Nos estamos esforzando para que el espíritu de fiesta, historia y oración estén presentes en cada rincón de nuestras reuniones, de nuestro Santuario y por supuesto en nuestro corazón. El equipo organizador estamos trabajando al máximo, para lograr que los nuestros vivan con intensidad este año de fiesta. Pero...¿Realmente estamos conscientes de la importancia de estos 100 años?

En febrero iniciamos un nuevo grupo de señoras en la periferia de la ciudad, señoras muy humildes pero con un gran corazón. Mujeres que se toman su tiempo para aprender, convivir y compartir todo lo que nace allí, en esa pequeña Iglesia que el Párroco nos facilita para nuestras reuniones. Lugar donde el Espíritu Santo nos reúne regalando la sabiduría y el entendimiento que necesitamos para crecer como mujeres libres, fuertes y bondadosas.

Hoy al final de la junta se acerco una señora para agradecer estos meses que he compartido con ellas. Me emociona cada que pasa esto, porque con estos detalles me doy cuenta que Dios está obrando en mi, para ellas y ellas a su vez para sus familias y amigos.

Quién diría que la obra del P. Kentenich llegaría a este desolado lugar. Que su vida forjaría su carácter, para regalarnos una pedagogía que ahora forja el nuestro. Quién iba a decir que su estancia en Dachau dejaría una oración que cada viernes rezo con estas mujeres. Que su exilio les devolvió la fe y la esperanza de un mundo mejor a estas familias, que en ocasiones creen que Dios no las mira. Valieron la pena estos años de lucha y de entrega de nuestro fundador. Sus sueños de querer cambiar al mundo ahora son nuestros, y nuestra responsabilidad es dejar sueños en otras generaciones, sabiendo que Dios y la Mater se encargaran de todo lo demás.

Cuando vamos tan de prisa por la vida, apenas logramos vislumbrar la voluntad de Dios, pero Él mismo se encarga de detener el tiempo, hablarnos al oído para mirar dentro de nuestro corazón, y abrir la mente, descubriendo lo que ahí está, pero que el ruido exterior lo ha cubierto con intereses, malos entendidos, egoísmos y en ocasiones con mentiras.

Ahora les comparto que vi a Dios trabajando a través de Schoenstatt en Elvira, que vive feliz a pesar del abandono de su esposo, Margarita es cada día una mejor abuela, Elsa con poco que ofrecer ayuda a una ancianita, Aurelia a pesar de la diálisis tiene un mejor rostro, Conchis disfruta a su hijo con un leve retraso mental, Bernardita sostiene sola a sus tres hijos sin resentimientos, Norma espera con serenidad la desalojen de su casa, sin dejar de perder la fe de que esto no suceda, Caro lejos de su tierra no pierde la esperanza de volver a ver a su madre. Y las 30 mujeres que veo en estos lugares (Maravillas y San Juanico) con un rostro agradecido platican como encontraron a Dios en sus penas y problemas de la semana. Estas mujeres ahora toman las riendas de su historia con el corazón puesto en Dios. Se encargan de cambiar el trayecto de sus vidas y la de los suyos hacia una nueva comunidad, hacia un mundo mejor.

Aquí esta Schoenstatt, aquí está la cárcel de Coblenza, Dachau, África, América Latina y Milwaukee. Aquí están...en México, San Luis y en estos pequeños pueblos "Maravillas" y "San Juanico" ¡Aquí están estos 100 años!...en cada corazón de las personas que nos han sido encomendadas. Están en nuestra "Alianza de Amor".

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