Desde Burundi: Juan Luis Vacher comparte sus vivencias

Domingo 7 de febrero de 2016 | Juan Luis Vacher

Aprovecho este espacio para enviar mi primer relato de mi llegada a Burundi.

Bello país, con gente maravillosa, que sobreponiéndose a una situación de vida política, social, económica difícil y de tozudez y violencia de parte de quienes sólo debieran servir a su pueblo con honradez, justicia y sobriedad, pero que han elegido el camino de la autocracia, la avidez y el servirse del poder. En un país que está entre los diez más pobres del mundo, hay gente maravillosa que vive profundamente su fe. Sus bellos ojos y sus permanentes sonrisas regalan bondad y reflejan vida espiritual y cercanía de Dios (no me cabe duda que Dios sembró la semilla de la humanidad en África).

Infinitamente agradecido de muchos hermanos y hermanas que estuvieron cerca material y espiritualmente en la preparación de mi viaje y me apoyaron con su oración, con sus consejos y con su generosidad sobria y silenciosa (al Padre Claudio y a mí).

Debo decir que de parte de Dios, sólo he recibido infinitas bendiciones y regaloneo, pues todo fue saliendo con rapidez y sin mayores dificultades ¡¡¡hasta que por mi permanente distracción, perdí mi maletín personal con todo el dinero y notebook incluido, en el aeropuerto de Pudahuel, antes de abordar el avión!!! Ese momento que debió ser de alegría y acción de gracias, se transformó en una pena enorme, no por mis pérdidas personales, sino por los encargos de dinero que traía para los dos padres chilenos, P. Claudio y P. Rodrigo. Esa primera noche de vuelo, me sentí tan mal, que tuve que ir al espacio reservado a las azafatas y lloré de impotencia y rabia conmigo mismo.

¡¡¡DIOS SABE MÁS Y PREGUNTA MENOS!!!, al llegar a Bujumbura (BuYumbura, se dice), la tarde del sábado, víspera del cumpleaños de Claudio, él me estaba esperando en el terminal aéreo ¡y ya sabía que se me había perdido el maletín!, pues ¡¡¡LO HABÍAN ENCONTRADO!!! Y le habían avisado a mi hermana Alejandra, la que se comunicó rápidamente con Claudio. Sólo faltaba saber qué es lo que había dentro del maletín.

Recién el martes, mi hermana pudo hacerse cargo del maletín, pues estaba fuera de Santiago, ¡¡Y BENDITO SEA DIOS!!, ESTABA ABSOLUTAMENTE TODO, PUES LO HABÍA EXTRAVIADO EN EL MESÓN DE POLICÍA INTERNACIONAL!!! El dinero se está enviando vía bancaria, para tranquilidad de los donantes y con un profundo agradecimiento a Dios y a Policía Internacional del aeropuerto.

Me he encontrado con ¡¡¡SCHOENSTATT VIVO!!! aquí en GIKUNGU, lugar del Santuario de los Padres de Schoenstatt. En SION GIKUNGU, cada mañana comienza la actividad espiritual y humana del Santuario con la Santa Misa a las seis de la mañana (el día aclara poco antes de las seis y se oscurece pasadas las 18.30 hrs.) La cantidad de gente que viene es ¡¡¡EXTRAORDINARIA!!! como para una Misa de domingo en Chile, pero en esas parroquias que aún mantienen una vida espiritual intensa. Esta misa es de lunes a sábado y se celebra en la Lengua KIRUNDI, de martes a jueves hay otra Misa en francés. Los domingos, la primera Misa es a las 06.30 de la mañana, en la gran iglesia y a templo lleno, Misa celebrada por el Padre Claudio, en francés, ¡habría que ver la pasión con que el P. Claudio predica, con todos sus gestos simpáticos que le ayudan a hacerse entender, (él, siempre ha desarrollado una gran veta histrinionica). A las 09.30 es la MISA MAYOR, en lengua Kirundi ¡¡¡cómo será ésta, si la primera no era la mayor!!!, a templo repleto y con una participación en las oraciones y cantos que hablan de la sencillez y profundidad en la vida de fe de un pueblo que ha crecido al alero e Dios en un contexto histórico no siempre fácil ni grato y con grandes estrecheces económicas para la gran mayoría de la población. Esta es la hora en que los niños llenan todos los espacios con sus lindas caritas, sus miradas transparentes y sus sonrisas blancas y generosas, ávidos de sorpresas y deseosos de pequeños regalitos, "engañitos", como decimos en Chilito.

El canto merece relato aparte. Hay seis grupos corales (que son toda una institución), con muchos miembros cada uno, que se turnan para acompañar las diferentes misas y cantan a dos, tres y cuatro voces y con una belleza, que es como estar en el cielo, ¡y no exagero!

Los dos primeros días conocí y alterné con los Padres de Schoenstatt que viven y trabajan en Sion Gikungu: dos padres suizos, dos padres chilenos, Claudio y Rodrigo, tres o cuatro padres burundeses y dos padres congoleños si mi memoria no me falla. Todos son de una calidad humana y hospitalidad fuera de serie y cada uno trabaja intensamente por la formación de sus propios sacerdotes locales, por la Familia de Schoenstatt y por la Iglesia de Burundi y de África en general.

En Burundi hay Hermanas marianas, las primeras en llegar, tienen su Santuario en Mutumba (lugar al que me han invitado a peregrinar el próximo Domingo, se saldrá a las siete de la mañana, en buses).

El Domingo pasado, mi primer Domingo en Burundi, celebramos el cumpleaños del Padre Claudio (¡me alcanzó en edad!), y en la tarde me invitó a un lugar a orillas del Lago Tangañica, para beber una rica cerveza local y ver los hipopótamos retozar en el agua. Fue un día inolvidable.

He comenzado a conocer a la buena gente del lugar, empezando por quienes trabajan en las diversas actividades de esta verdadera ciudadela (¡¡¡puerta del cielo!!!), hombres y mujeres extraordinarios, trabajadores, generosos, cariñosos y alegres, con nombres absolutamente cristianos, hasta de los más antiguos que se puedan imaginar acompañados de sus bellos *y difíciles, (para mi) nombres en lengua Kirundi, la mayoría, y en zuahili otros.

Con una inmensa alegría en el corazón y con la memoria puesta en la tierra santa de Bellavista (a propósito de Tierra Santa, debo decir que tantas veces que cantamos con fuerza y pasión en nuestra época de juventud "Quítate el calzado, porque la tierra que pisas, es TIERRA SANTA", aquí, la mayoría de las mujeres y algunos hombres, ¡se quitan el calzado antes de entrar al Santuario!, costumbre cultural, dirán algunos, más profundo que eso, digo yo.

Conociendo perfectamente la situación política de Burundi, y a pesar de eso, siento que he llegado al Paraíso, que estoy en la puerta del cielo y se debe a la gran lección de vida que recibo cada día de las cientos de personas que peregrinan al Santuario, siendo ellos y ellas, los mejores testimonios de fe práctica en la Divina Providencia, y no exagero cuando digo cientos, ¡¡¡ES VERDADERAMENTE ASÍ!!!

Dios bendiga a Burundi y obre un milagro de transformación de quienes tienen un corazón de piedra y se arrepientan y cambien, descubran el inmenso valor humano de su pueblo y ejerzan la autoridad con espíritu de servicio. ¡¡¡LOS BURUNDESES SE LO MERECEN!!!, por su inmensa fidelidad a Dios, por su fe probada y por su sobriedad de vida.
Agradecido de la paciencia de Ustedes hermanos y hermanas en la Alianza en la Tierra Santa de Bellavista, desde la Tierra Santa de Sion Gikungu, los y las abraza con cariño renovado en Jesús, María y José,

Comentarios
Total comentarios: 1
19/02/2016 - 03:00:59  
Infinitas gracias por vuestra generosidad de publicar lo que el Señor ha permitido que viva y experimente en esta Bendita Tierra de Burundi.

juan luis
Burundi
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