Evangelio domingo 21 de julio

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Domingo 21 de julio de 2019 | Juan Enrique Coeymans

21 de JULIO del 2019

Evangelio según San Lucas capítulo 10, 38 - 42

Décimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude".
Pero el Señor le respondió: "Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas,
y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada".

Meditación de Juan Enrique Coeymans Avaria

"María eligió la mejor parte, que no le será quitada".

Jesús pareciera decirnos: Uds. se concentran mucho en las acciones, y está bien, pero no le dan tiempo al silencio para escucharme. En nombre mío hacen hermosas obras de caridad y solidaridad, pero es a veces para mostrarse buenos a las demás personas, pero no me tienen en su corazón. Por eso caen tan a menudo. Y no siempre las caídas son por tentaciones del demonio, son porque no oran, no se recogen y viven la relación conmigo, como una relación de deberes y ética, pero no de corazón a corazón.

Es verdad lo que nos sugiere el Señor. Me falta silencio, no decir nada y estar en presencia del Señor Sacramentado solamente diciéndole aquí estoy Señor, dime Tú lo que Tú quieras, yo solo te escucharé. Porque vivo más fuera de mí, que en lo hondo de mi interior. Y por eso caigo. No soy como María, que escogió la mejor parte, porque se dedicó a escuchar al Señor. Me escuchó muchas veces solamente más bien a mi mismo, y no dejo que el Señor me hable.

Mi Señor y Salvador, con María te alabo y te adoro. Regálame la gracia de aprender a hacer silencio. De estar a solas contigo, como Tú estabas a solas con el Padre, tu Padre y nuestro Padre. Y permite que no me centre en mí, y mis necesidades, sino que simplemente me calle y abra los oídos y el entendimiento a lo que Tú quieras sugerir. Señor, bendito seas, porque nos invitas a una intimidad que ni soñamos contigo, para gozar de tu compañía, de tu amistad y tu cariño que nos quiere siempre cerca tuyo.

AMÉN

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