Evangelio martes 11 de junio

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Martes 11 de junio de 2019 | Juan Francisco Bravo Collado

11 de JUNIO del 2019

Evangelio según San Mateo, capítulo 10, 7 – 13

Martes de la Décima Semana del Tiempo de Pascua

San Bernabé, Apóstol. Memoria obligatoria

 

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

 

Meditación de Juan Francisco Bravo Collado

 

Es como si Jesús me dijera: “Anda por el camino, sirve por el camino, anda cumpliendo mis sueños de que sirvas a los demás. ¿Te da vergüenza? ¿te sientes indigno? Enhorabuena: tienes de qué tener vergüenza y ni tú ni nadie es digno de esta vocación a la que te llamo. Pero yo no pido impecabilidad, sino que pido fe. Que la conciencia de saberte pequeño y limitado te sirva para no volverte engreído, porque eres fecundo y fértil, y si te aplicas con ganas puedes ser un instrumento poderoso para mi reino.

 

Me siento abrumado ante este texto. Jesús me llama a hacer cosas que creo que no sé cómo hacer: sanar enfermos, resucitar muertos, purificar, expulsar demonios. Me muero de ganas de hacerlo. Me muero de ganas de servir. Esta vocación mía de pescador de peces quiere, de vez en cuando, ser un poquito pescador de hombres. Me aterra hacerlo desde mi indignidad: es como si todo lo que yo tocara fuera a quedar manchado. Me siento atrapado por esto, por mi historia de pecado, por mi inconsistencia. Quisiera ser más optimista, pero no me está resultando por ahora.

 

Jesús, quiero confiar en Ti. Enséñame a entregarme a tu voluntad. Que, aun sabiéndome limitado, me atreva a grandes cosas por Ti. Te ofrezco vencer mi vergüenza y mi culpa. Te ofrezco mi terror a ser confrontado por otras personas. Te ofrezco el aprender a construir la capacidad de reconocerme imperfecto ante mis hermanos. Te pido que me hagas suficiente para ti. Te pido que me hagas tu instrumento. Te pido compasión por mí mismo y por mis hermanos que me acompañan. AMÉN.

 

 

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