Evangelio martes 21 de mayo

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Martes 21 de mayo de 2019 | Juan Francisco Bravo

21 de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 14, 9 – 31a

Martes de la Quinta Semana del Tiempo de Pascua

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: "Me voy y volveré a ustedes". Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que Yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que Yo amo al Padre y obro como Él me ha ordenado.

Meditación de Juan Francisco Bravo Collado

¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti?

Pareciera que Jesús me hablara directamente a mí: "Los que vienen a mí no vienen porque sí. Vienen porque en mí encuentran algo: encuentran la unión con el Padre. Tú también. Mi Padre, a través mío, te da el verdadero pan del cielo. Me sigues a mí porque buscas a mi Padre. Busca en tu historia y en tu corazón. ¿Buscas paz? ¿Buscas iluminación? Venid a mí. Pero yo te ofrezco más que eso: te ofrezco vida, y vida en abundancia. ¿Tienes sed? Te ofrezco saciar tu hambre y tu sed para siempre."

Me identifico con la gente que duda de Jesús. Hay una parte de mi corazón que desconfía. Me nace, como a ellos, decirle a Jesús: "¿Cómo te comparas con Moisés, ese otro que nos dio comida? Comida es algo concreto. Se come y quita el hambre. ¿Das tú, Jesús, algo concreto? Si, en vez de hacer meditación oriental o yoga, yo te rezo a ti ¿gano algo?" Me da un poco de vergüenza esto que pienso, pero al mismo tiempo quiero reconocerlo. Y la respuesta de Jesús es contundente: "Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre".

Jesús, dame siempre de ese pan que das tú. Enséñame a reconocerte en el camino. Enséñame a valorar todo aquello que tú me das de forma tan gratuita. Ayúdame a reconocerte como mi creador y el centro de mi vida. Muéstrame que yo existo por ti, en ti y para Ti. Yo tiendo a exigirte cosas que no merezco y tú, en vez de hacerme ver lo ridícula que resulta mi actitud, me entregas más de lo que pido. Dame de ese pan que tú das. Quítame esta sed de Dios, esta sed de sol, esta sed de amor que tengo.

AMÉN

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