Evangelio martes 28 de mayo

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Martes 28 de mayo de 2019 | Juan Francisco Bravo

28 de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 16, 5 – 11

Martes de la Sexta Semana del Tiempo de Pascua

A la hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?". Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que Yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se los enviaré. Y cuando Él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio. El pecado está en no haber creído en mí. La justicia, en que Yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.

Meditación de Juan Francisco Bravo Collado

ahora me voy al que me envió

Es como si Jesús me dijera: "Al decirte que me voy te has entristecido. Me quieres retener. Quieres sentirte seguro y que yo esté alrededor tuyo. Pero yo te digo que ya me fui. Me quedo en la Eucaristía, me quedo en la comunidad... pero esa permanencia es a través del Espíritu Santo. Hazte amigo del Espíritu Santo. Hazte cercano al Espíritu Santo. Rézale a Él. Conversa con él. Escúchalo. Tú, que eres mi amigo, me conoces a través de Él. Y yo, que voy al Padre, te digo que tu propio camino hacia el Padre es a través del Espíritu Santo."

Ante este texto me siento confundido. Me cuesta comprenderlo. Es críptico, y me abruma cuando hay cosas que superan mi comprensión. Me gustaría preguntar, me gustaría saber mejor cómo funciona esto del Paráclito. Reconozco en mí una sensación de que esto de que sea necesario que Jesús se vaya para que llegue el Paráclito es una moneda de cambio que no me convence mucho. Quiero estar con Jesús, con mi amigo. Pero Jesús me dice que me conviene que Él se vaya.

Jesús, no quiero que te vayas. No quiero dejar de estar contigo. Pero, al mismo tiempo, confío en que tú sabes mejor que yo lo que es bueno y sabio. Regálame la gracia de encontrarme con el Espíritu Santo. Regálame un encuentro cotidiano y permanente con el Espíritu Santo. Muéstrame ese Paráclito que tú prometes para nuestra vida. Hazme más sencillo y menos complicado. Hazme más filial y como un niño. Muéstrame mi debilidad todo lo que sea necesario para que me dé cuenta que sólo puedo servir y crecer en Ti.

AMÉN

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