Evangelio miércoles 1 de mayo

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Miércoles 1 de mayo de 2019 | Ignacio Torres

1° de MAYO del 2019

Evangelio según San Juan, capítulo 3, 16 - 21

Miércoles de la Segunda Semana de Pascua

San José Obrero. Memoria libre

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios. Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Meditación Ignacio Torres Karmy

"El que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios."

Jesús pareciera decirme: Yo he venido aquí para que no solamente tengas una vida plena y feliz en este mundo, sino por sobre todo, para que tengas vida eterna conmigo, por siempre. Créeme, no te dejes seducir por las promesas de felicidad del mundo, son efímeras. No te dejes guiar por los cantos de sirenas que te invitan a detenerte en cualquier playa. ¡No hay nada ahí, terminarás varado! Mantén firme el rumbo, mar adentro; y no despegues nunca tu mirada a la luz de la Estrella, María.

El evangelio de hoy, me invita a tomar conciencia del infinito amor de Dios por mí. Jesús, marca el camino, y me invita a seguirlo a toda costa. El primer paso, es acercarse a la luz, sin miedo a que salga todo lo inconsecuente y pecador que hay en mí. Reconozco la resistencia interior de dejar tantas zonas grises de mi vida, para caminar con Cristo en forma plena y definitiva. Si, su Resurrección, me animan nuevamente a ponerme en camino, y dejarme traspasar por su luz.

Cristo, Señor Resucitado, ¡qué alegría de tenerte tan cerca, tan luminoso! Resplandeciente veo tus llagas traspasadas, que han vencido la muerte, el miedo, el engaño, y todas las aflicciones del mundo. Si Señor, me has amado hasta el extremo, y me invitas a dejarme traspasar por esa luz. Señor, alabado seas, porque hoy te he reconocido resucitado en mi camino, ahí has estado siempre conmigo. Toma mis miserias, y dame la valentía para regalarte mis inconsecuencias de vida, y todas mis pequeñeces, tuyas son. Así sea,

AMÉN

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