¿Que está pasando en mi jardín?

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El viernes 15 de marzo, miles de jóvenes marcharon por diversos países del mundo alzando su voz por el cambio climático y el medio ambiente, con alegría pero a la vez pidiendo propuestas concretas: una preocupación por el “cuidado de nuestra casa común”, como diría el Papa Francisco, o por nuestro “terruño”, como nos diría nuestro P. Kentenich.

Viernes 29 de marzo de 2019 | Rafael Mascayano

“Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.” (Laudato Si, Papa Francisco)

 

El viernes 15 de marzo, miles de jóvenes marcharon por diversos países del mundo alzando su voz por el cambio climático y el medio ambiente, con alegría pero a la vez pidiendo propuestas concretas: una preocupación por el “cuidado de nuestra casa común”, como diría el Papa Francisco, o por nuestro “terruño”, como nos diría nuestro P. Kentenich.

Como schoenstattianos nos repetimos una y otra vez, con mayor o menor frecuencia: “La mano en el pulso del tiempo y el oído en corazón de Dios”. Por lo tanto, si tomamos el pulso al tiempo, este latido no nos puede dejar indiferentes, no podemos mirar para el lado, hacernos lo desentendidos o mirar con admiración si ponernos en acción.

Podría ser que incluso alguien dijese que este no es un tema espiritual, por lo tanto no nos incumbe. Nada más lejano al pensamiento del P. K. y a la misión del 31 de mayo.

“Dios transfiere algo de sus cualidades no solo a personas sino también a lugares”. […] “Al vincularse a un lugar, el hombre se vincula simultáneamente con el sentido simbólico de un lugar, y así se conecta, por último, con Dios”.[1]

“En resumen, el hogar, el terruño, es el lugar donde Dios, sacándonos de la eternidad, nos ha depositado en la temporalidad; y es también el lugar desde el cual regresamos de la temporalidad a la eternidad”.[2]

Y si hay algo interesante y genial en todo este movimiento mundial, es que nace de una joven, Greta Thumberg, quien en un proceso personal, complejo y difícil, se da cuenta que las autoridades de los distintos países hablan y hablan, y al final no sale nada concreto. Miró los problemas que afectaban el mundo y en especial a su país Suecia, con incendios forestales que arrasaron miles de hectáreas, vio y sintió el peligro que lleva a la humanidad el seguir por este camino de inconciencia, ante los problemas que afectan a las personas por el cambio climático y problemas del medio ambiente.

Fue así, que en un momento decidió tomar una decisión personal: no ir a clases los días viernes y pararse frente al parlamento sueco a protestar:

"Estoy protestando sobre el cambio climático, porque a nadie parece importarle lo que está ocurriendo. Nadie parece estar haciendo algo", le dijo Thunberg a la BBC en ese momento. "Sé que mis padres quieren que vuelva al colegio, pero también entienden lo que estoy haciendo aquí", añadió.[3]

Y fue de esa forma, que poco a poco, muchas personas la miraron, la admiraron, y comenzaron a seguir sus pasos. Comenzaron a marchar, comenzaron a tomar conciencia de esta problemática.

Greta fue invitada a la conferencia de Davos, ofreciéndole pasajes aéreos y ella los rechazó porque consideraba una incoherencia el estar protestando por el cambio climático e ir en un medio que es de los más contaminantes. Se fue en tren y durmió en una carpa, cerca del lugar de la conferencia.

Nuestro Padre Kentenich, diría:

“En efecto, quien tenga algo que decir al mundo y no lo dice, se hará culpable.” […] Naturalmente, quien desee avanzar ha de enfrentarse al mundo.”[4]

Greta decidió decirle algo al mundo y en Davos, conminó a los participantes en este gran Foro Internacional:

"Nuestra casa está en llamas. Estoy acá para decirles que nuestro hogar está ardiendo".

Más adelante, en la Cumbre sobre el Cambio Climático, realizado en Polonia, dijo:

"Algunas personas, algunas empresas, saben exactamente qué valores intransferibles han sacrificado para continuar produciendo cantidades inimaginables de dinero. Y creo que muchos de ustedes pertenecen a ese grupo".

Ante todo esto podríamos decir con el P. Kentenich:

“En la visión cristiana de la sociedad, se llama “solidarismo” a la responsabilidad de los unos por los otros y por la totalidad.” [5]

“Con amplitud de miras, observará todas las realidades, tanto del orden de la naturaleza como las del orden de la gracia, y a todas abrazará y cultivará en lo concreto en la vida diaria.”[6]

Greta, en una de sus últimas presentaciones, decía que más que esperanzas, ella tenía miedo, pero más que palabras, lo que necesitamos son acciones concretas.

Cuánto me recordó las palabras del P. K. una y otra vez,Amo a los que me aman. Pruébenme primero por hechos que me aman realmente y que toman en serio su propósito. Ahora tienen para ello la mejor oportunidad.”

¿Qué haremos como schoenstatianos? ¿Pondremos este tema en nuestras conversaciones, en nuestras acciones? ¿Qué nos diría el P.K. al respecto? ¿El 31 de mayo y nuestro organismo de vinculaciones es teórico o morderá la vida cotidiana? ¿Qué acciones tendríamos que realizar?

“Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos. Para los creyentes, esto se convierte en una cuestión de fidelidad al Creador, porque Dios creó el mundo para todos.” (Laudato Si, Papa Francisco) 



[1] Kentenich, J., Que surja el hombre nuevo, 1951. En King, Herbert, El mundo de los vínculos personales, p. 285

[2] Kentenich, J., Que surja el hombre nuevo, 1951. En King, Herbert, El mundo de los vínculos personales, p. 287

[4] Kentenich, J., Coronación de María, Semana de octubre de 1946. En King, Herbert, El mundo de los vínculos personales, p. 258

[5] Kentenich, J., Autoridad y libertad en tensión creadora, 1961. En King, Herbert, El mundo de los vínculos personales, p. 91

[6] Kentenich J., María, madre y educadora, 1954. En King, Herbert, El mundo de los vínculos personales, p. 235

Comentarios
Total comentarios: 1
06/04/2019 - 06:55:05  
Pensamos que si no vamos a marchas o no emprendemos acciones pulblica nada nos queda por hacer en el apostolado ecológico.
Sin embargo podemos hacer la diferencia. Ya en colegios se enseña la responsabilidad por el entorno,.empezando por el reciclaje y no botar basura al mar o al rio. Lo practique en mis vacaciones?
"Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa"es una buena norma para la ascética familiar que es una forma de espiritualidad ecologíca.
No ducharse mas de cinco minutos!.No botar la comida.Usar bolsa no desechables.
Son gestos ecológicos que nos recuerdan el buen uso de la hermana agua y el pan de cada dia.
Frecuentar los parques y hacer ejercicios. Bicicleta?
El 31 de Mayo como cruzada del vivir organico es centradamente ecológico.
Conocemos la Enciclica Laudato Si?....y llevarla como tema en conversación...mas importante que quejarnos del calor!
Entonces sabran que somos discípulos del Señor.
Bendiciones en la Alianza
John Hitchman China

John Hitchman
China
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